La Denominación de Origen (DO) Montsant ha hecho público un comunicado donde manifiesta su preocupación y su posicionamiento contrario al proyecto de línea de Muy Alta Tensión (MAT) Escatrón – els Aubals – la Secuita, una infraestructura energética que atravesaría varios municipios del sur de Cataluña, incluida la comarca del Priorat, y que tendría un impacto directo sobre el territorio, el paisaje agrario y el modelo socioeconómico construido durante décadas.
El proyecto prevé una línea eléctrica de unos 200 kilómetros con torres de 400 KV, una altura de hasta 50 metros y un incremento sustancial de la capacidad de transporte. Según los datos hechos públicos durante el proceso de alegaciones, afectaría a cerca de una treintena de municipios de Cataluña y Aragón con una incidencia directa en la zona sur de la DO Montsant, hecho que ha generado una oposición territorial muy amplia, con más de 14.400 alegaciones presentadas por administraciones, entidades, empresas y ciudadanía.
Un sector estratégico para el territorio
La DO Montsant forma parte de un ecosistema vitivinícola que constituye uno de los principales motores económicos y sociales del Priorat y de la Ribera d’Ebre. La DO integra 55 bodegas, más de 500 viticultores y cerca de 2.000 hectáreas de viñedo en varios municipios, configurando un paisaje agrario singular y reconocido internacionalmente.
La viticultura es una actividad clave para la fijación de población en una de las comarcas con menor densidad demográfica de Cataluña y genera actividad económica asociada en ámbitos como la transformación alimentaria, el comercio local, la restauración y el turismo.
El modelo de desarrollo de la zona de la DO Montsant se ha basado en la preservación del paisaje agrícola y la valorización de los cultivos tradicionales, especialmente la viña. Este paisaje es, a la vez, patrimonio ambiental y cultural y un activo económico que sustenta la calidad de los vinos, su identidad y su proyección internacional.
Impactos potenciales sobre el sector vitivinícola
La implantación de infraestructuras energéticas de gran escala como las líneas de muy alta tensión puede trastocar este modelo territorial. Las torres eléctricas y los corredores asociados conllevan una alteración visible y permanente del paisaje, elemento esencial del valor de los vinos y de la experiencia enoturística.
Desde la perspectiva del sector vitivinícola, estas infraestructuras pueden suponer:
Fragmentación del mosaico agrario y de las explotaciones vitivinícolas, dificultando la gestión de las fincas.
Afectación del paisaje vitícola, clave en la construcción del valor de marca de los vinos.
Impacto sobre el enoturismo, un sector en crecimiento que depende de la calidad paisajística y ambiental.
Riesgo de desincentivar nuevas inversiones agrarias y vitivinícolas que han contribuido a revitalizar económicamente la comarca.
La DO Montsant comparte la necesidad de avanzar hacia una transición energética para afrontar los retos del cambio climático. Sin embargo, considera que esta transición debe planificarse con criterios de sostenibilidad territorial, participación local y respeto por los modelos económicos existentes.
Las infraestructuras energéticas de gran escala no pueden desarrollarse a costa de territorios rurales que han apostado por un modelo basado en la calidad del paisaje, la producción agraria y el valor cultural del territorio.
Por este motivo, la DO Montsant se suma a las voces del territorio que piden una revisión del proyecto y el estudio de alternativas que permitan compatibilizar la transición energética con la preservación del paisaje, la actividad agraria y el desarrollo económico local.