La 5.ª reunión de la Urban Vineyards Association comenzó el viernes y se extenderá hasta hoy con actividades en La Pedrera, Can Calopa y Vilafranca del Penedès.
Las comarcas de Barcelona han acogido el quinto Encuentro Internacional de Viñedos Urbanos de la Urban Vineyards Association (UVA). Durante tres días, representantes de proyectos vitivinícolas urbanos, profesionales, expertos y miembros de instituciones de todo el mundo se han reunido para debatir sobre qué lugar pueden ocupar los viñedos y la agricultura en las ciudades del siglo XXI.
La cita llega a Cataluña tras las ediciones celebradas en Siena, Turín, Tesalónica y Catania. El lema del encuentro, “los viñedos urbanos construyen ciudades mejores y un mundo mejor”, resume la intención de poner en común iniciativas que preserven espacios agrícolas dentro de las ciudades con el fin de forjar un vínculo entre la ciudadanía, la alimentación y el territorio.
Todo ello ha coincidido con el año en que Barcelona es la Capital Mundial de la Arquitectura, acercando la conversación sobre el futuro urbano con el viñedo. Los viñedos urbanos plantean preguntas sobre cómo se gestionan los espacios productivos, qué papel pueden tener en la sostenibilidad de las ciudades y de qué manera contribuyen a preservar el paisaje y la cultura vitivinícola. También dejan claro que ciudad y agricultura no tienen por qué ser realidades separadas, sino que pueden formar parte de un mismo espacio.
La primera jornada tuvo lugar en La Pedrera, acogiendo la Conferencia Internacional UVA 2026 en el Auditorio Gaudí. Las sesiones se centraron en la relación entre los viñedos urbanos, la sostenibilidad, la gestión territorial, la alimentación y el bienestar de la ciudadanía. Participaron especialistas en urbanismo, sostenibilidad y cultura vitivinícola, así como representantes de diferentes proyectos de viñedos urbanos. La conferencia permitió compartir ideas sobre cómo abordar los retos a los que se enfrentan estos espacios, a menudo amenazados por la presión urbanística.
El sábado, el encuentro se trasladó a Can Calopa de Dalt, en el Parque Natural de la Sierra de Collserola. La finca es el único viñedo urbano de Barcelona y está gestionada por L’Olivera, una cooperativa de trabajo y de iniciativa social que combina la actividad agrícola con un proyecto de inclusión.
La visita permitió a los miembros de la red conocer de cerca una bodega que mantiene viva la producción vitivinícola dentro del término municipal de Barcelona. Can Calopa vincula el cultivo de la vid con el cuidado del paisaje y la gestión del territorio, dejando en evidencia que la actividad agrícola puede seguir teniendo presencia en una gran área metropolitana.
La jornada incluyó un recorrido por la finca, la asamblea extraordinaria de la Urban Vineyards Association y un almuerzo. Por la tarde, todo continuó en Vilafranca del Penedès con una visita al VINSEUM, el Museo de las Culturas del Vino de Cataluña.
El encuentro concluyó el domingo con visitas a diversos espacios de Barcelona y un almuerzo de clausura en el Ateneu Barcelonès.
Con actividades repartidas entre Barcelona, Collserola y Vilafranca del Penedès, la quinta edición del encuentro ha encontrado la manera de plantear una reflexión sobre el futuro conjunto de las ciudades y los espacios vinícolas. Durante tres días, los viñedos urbanos han sido el punto de partida para pensar cómo proteger los paisajes productivos e integrarlos en ciudades más sostenibles, habitables y vinculadas al territorio.