Desde la vendimia 2025, toda la uva destinada a los vinos amparados por la DO Penedès proviene de viñedos con certificación ecológica. Un hito colectivo que transforma el territorio, refuerza el posicionamiento de sus vinos y ofrece al consumidor una garantía clara sobre la manera en que se ha cultivado la uva.
El Penedès ha dado un paso que va mucho más allá de incorporar un distintivo en las etiquetas. Desde la vendimia 2025, el 100% de la uva utilizada para elaborar vinos bajo el amparo de la DO Penedès procede de viñedos ecológicos certificados. De este modo, se ha convertido en la primera denominación de origen vinícola del mundo que alcanza este hito.
El cambio culmina años de trabajo de viticultores y bodegas y consolida una manera de entender la viticultura basada en el respeto por el suelo, la biodiversidad y el paisaje. Pero también representa una oportunidad para explicar el Penedès con un mensaje fácilmente identificable: cualquier vino amparado por la denominación parte de uva cultivada ecológicamente.
“Que el Penedès se haya convertido en 100% ecológico ha sido una gran satisfacción y una confirmación de que el camino que tomamos hace 45 años era el camino que había que seguir”, explica Martí Albet, de Albet i Noya, una bodega pionera en la viticultura ecológica en el territorio.
Una decisión que transforma el paisaje
Hablar de viticultura ecológica significa hablar de un sistema de cultivo que prescinde de los herbicidas y de los productos fitosanitarios de síntesis química y prioriza procedimientos preventivos, sustancias autorizadas de origen natural y prácticas dirigidas a conservar la fertilidad del suelo.
Cuando este modelo no se aplica solo en una finca, sino al conjunto de los viñedos vinculados a una denominación de origen, su impacto se multiplica.
“Que una región entera se vuelque en lo ecológico implica un efecto de ‘pulmón verde’ enorme. Es una garantía de un entorno más limpio, tanto para las personas como para los mamíferos, las aves y los insectos. Es biodiversidad en estado puro”.
La trascendencia de la decisión supera, por tanto, el ámbito estrictamente vinícola. El paisaje del Penedès también es un espacio de vida, de trabajo, de enoturismo y de ocio. La eliminación de determinados productos de síntesis contribuye a crear un entorno más respetuoso para quienes trabajan los viñedos, pero también para las personas que viven en él o que visitan el territorio.
Así lo destaca Joan Huguet, presidente de la DO Penedès, que considera que el proyecto beneficia tanto a los consumidores de vino como a quienes no lo consumen.
“Queremos comunicar que es un bien para todos, tanto para los que disfrutan del vino en el paladar como para los que lo disfrutan con el paisaje. Es cuidar mejor el planeta. Si toda una denominación de origen es ecológica, la persona que pasea o va en bicicleta por el Penedès lo hace en un entorno más respetado, sin productos de síntesis química. También es un bien para la sociedad”, señala Huguet.
Una garantía fácil de identificar
Uno de los grandes retos de los productos ecológicos continúa siendo explicar con claridad qué significa la certificación. Muchos consumidores relacionan lo ecológico con una filosofía general de sostenibilidad, pero desconocen las condiciones concretas que debe cumplir un viñedo para obtener esta acreditación.
En las tiendas especializadas, esta labor pedagógica forma parte del día a día.
“Muchos consumidores no saben exactamente qué quiere decir que un vino sea ecológico. Lo intentamos explicar, pero a veces cuesta de entender”, reconoce Xavier Roig, de Cal Feru, establecimiento especializado en vinos -del Penedès- situado en Sant Sadurní d’Anoia.
“Nuestra especialidad son los vinos del Penedès y, cuando nos piden que hagamos una selección de vinos ecológicos y les decimos que todos lo son, se quedan un poco sorprendidos”, explica Roig. “A partir de ahí, les explicamos las diferencias de variedades, elaboración y estilos, y así pueden ir decidiendo su compra”.
Lo ecológico deja así de ser el elemento que separa unos vinos de otros y se convierte en el punto de partida. La elección puede concentrarse después en cuestiones como el origen concreto del viñedo, las variedades, el perfil aromático, el tipo de elaboración o el estilo de cada bodega.
Un argumento para la distribución y la exportación
El hito también proporciona a bodegas, tiendas, restaurantes y distribuidores un relato compartido. En un mercado con una oferta cada vez más amplia, poder asociar una denominación de origen entera con un compromiso verificable ayuda a construir una identidad diferenciada.
“Creo que la DO Penedès ha sido valiente haciendo una apuesta tan clara por lo ecológico, y esto ha ayudado mucho a hacer llegar el mensaje al mercado y también al consumidor”, afirma Anna Casabona, presidenta de la Associació Catalana de Sommeliers.
Según Casabona, la decisión facilita el trabajo de prescripción porque ofrece una propuesta comprensible y coherente.
“En distribución, esta apuesta ha permitido disponer de una propuesta más clara y diferenciada, y ha dado herramientas y discurso para poner en valor la DO. En exportación también es un elemento cada vez más apreciado, especialmente en mercados sensibles a la sostenibilidad y al origen”, añade.
Miquel Torres, presidente de Família Torres, también pone el acento en el valor internacional de esta apuesta: “Los vinos de la DO Penedès tienen una historia y una calidad sólida y consistente, expresan un paisaje y ahora también un compromiso con el entorno y la naturaleza. Este hito es un argumento claramente diferencial de nuestros vinos en los mercados internacionales”.
Desde la distribución especializada, sin embargo, la percepción puede variar según el tipo de cliente. David Mas, de la Vinateria Inzolia, en Vilafranca del Penedès, considera que el valor ecológico tiene hoy más recorrido entre el consumidor final que en determinados canales profesionales.
“Yo creo que es positivo, sobre todo para el cliente final. El restaurador ya se mira otras cosas, sobre todo el precio y las promociones, y es más difícil que lo valore”, explica.
Joan Huguet también constata una buena respuesta comercial, sobre todo en los mercados del norte de Europa, donde la sensibilidad hacia la producción ecológica está más consolidada.
“El proyecto se está aceptando muy bien, tanto entre los distribuidores como, sobre todo, en la exportación a los países del norte, donde la sensibilización hacia lo ecológico es mayor”, explica el presidente de la denominación.
Beneficios y riesgos para la viticultura
La conversión ecológica exige conocimiento, seguimiento del viñedo y capacidad de adaptación. En campañas con una pluviometría elevada, la presión de enfermedades fúngicas como el mildiu puede dificultar el control del viñedo, especialmente porque el número de tratamientos disponibles es más limitado que en la agricultura convencional.
Martí Albet considera, sin embargo, que los beneficios compensan ampliamente estos riesgos.
“Aparte de poder trabajar en unas condiciones más limpias y saludables, la uva ecológica también tiene más salida y se paga a un mejor precio”, explica. “Es cierto que en años de mucha lluvia, como pasó en 2020, es casi imposible salvar el 100% de la cosecha, pero los riesgos actuales son relativamente bajos en comparación con los beneficios que puede obtener el viticultor”.
La experiencia acumulada por los productores, la mejora de las herramientas de predicción meteorológica y la evolución de las técnicas de prevención han contribuido a hacer viable el modelo. La transformación no se ha producido de un día para otro, sino a partir de un proceso progresivo que ha permitido que viticultores y elaboradores se adaptaran a él.
Un posicionamiento que hay que explicar
Convertirse en la primera denominación de origen vinícola del mundo con toda su vendimia ecológica certificada es un hito que diferencia al Penedès. El reto, a partir de ahora, es conseguir que esta realidad sea conocida y valorada dentro y fuera del territorio.
“A nivel de comunicación, esto es potentísimo. El Penedès es la primera DO del mundo que da este paso y esto no nos lo quitará nadie”, subraya Martí Albet. “Tenemos que conseguir que tanto el consumidor final como los distribuidores asocien claramente el Penedès con lo ecológico: si eliges un vino del Penedès, sabes que es ecológico”.
Para Anna Casabona, esta es también la clave del hito: “Lo más importante es que el consumidor entienda que lo ecológico no es solo un sello, sino una manera de cuidar el viñedo y de expresar mejor el territorio”.