Radiografía del vino catalán a partir de las dades de PRODECA: empresas, empleo, superficie y producción
Cataluña mantiene un papel clave dentro del conjunto del sector vitivinícola español, tanto por peso económico como por capacidad empresarial y proyección internacional. Los datos más recientes del estudio La cadena de valor vitivinícola en Cataluña, elaborado por ACCIÓ y el Clúster INNOVI, permiten dibujar una fotografía precisa del volumen real del sector, muy por encima de las cifras habitualmente citadas cuando solo se considera la actividad estrictamente bodeguera.
Contexto: El sector vitivinícola catalán se inscribe dentro de un ecosistema agroalimentario amplio y altamente estructurado, que integra toda la cadena de valor: desde el cultivo de la viña hasta la comercialización y la exportación de vinos y cavas. Este enfoque permite entender el vino no solo como producto final, sino como una actividad económica transversal, con un fuerte impacto en el empleo, el territorio y la generación de valor añadido.
En profundidad: La estructura del sector muestra una clara concentración en la actividad productiva. El 86,3 % de las empresas se dedican a la producción y elaboración de vino y cava, y generan casi el 90 % del volumen de negocio y más del 92 % del empleo total. Las bodegas actúan como eje central del ecosistema, mientras que las empresas de servicios transversales representan el 8,3 % del total, y las distribuidoras y comercializadoras, el 5,4 %.
Las 11 Denominaciones de Origen competencia de la Generalitat concentran el 41,5 % del total de botellas de vino consumidas, según datos del INCAVI. Además, el territorio cuenta con 19 vinos reconocidos como Vi de Finca Qualificada, el máximo distintivo de calidad otorgado por el Gobierno.
En el ámbito exterior, Alemania, Estados Unidos, Bélgica, el Reino Unido y Japón son los principales destinos de los vinos y cavas catalanes, consolidando a Cataluña como el territorio líder del Estado tanto en número de empresas exportadoras como en valor exportado.
Para terminar: Los datos confirman que el sector vitivinícola catalán es una pieza estratégica de la economía del país, con una dimensión real muy superior a la que a menudo se percibe. Más allá del relato cultural y del prestigio, el vino y el cava sostienen empleo cualificado, vertebran el territorio y generan un volumen de negocio relevante, con una clara orientación internacional.